Piometra en perras y gatas Conoce los síntomas y su tratamiento

¿Qué es la piometra? 

Es una patología del sistema reproductor que afecta a hembras enteras no esterilizadas.

Como su nombre indica, la piómetra es una infección “pio-”  en la luz uterina “-metra”, es decir, un acúmulo de material purulento en el interior de este órgano reproductivo.  

Esta enfermedad se desarrolla en 3 fases, dando la cara significativamente en la última de ellas y la más grave:

  1. En primer lugar se genera un engrosamiento del endometrio (capa interna uterina), donde se forman quistes, y adopta el nombre de Hiperplasia endometrial quística. Es consecuencia de una exposición prolongada del endometrio a los niveles elevados de progesterona durante el diestro. A la palpación, ya se notará un cordón duro y rugoso de un tamaño que dobla al normal.
  2. Después, se da una secreción, llamada hidrómetra o mucometra según si el fluido es más o menos denso. Habitualmente en este punto el paciente sigue sin mostrar signos patológicos evidentes.
  3. Por último, si estos fluidos se infectan, acaban dando lo conocido como piómetra. En este punto el animal ya mostrará sintomatología alarmante y el propietario detectará un posible problema. 

A su vez, existen dos tipos de presentación de piometra. Es importante conocerlas dado que su sintomatología principal (secreción de fluidos por vagina) será diferente:

  1. Las de cuello/cérvix cerrado: en las que no existen pérdidas vulvares. La infección se quedará acumulada en la cavidad uterina y, por tanto, presentará signos de endotoxemia y sepsis.
  2. Las de cuello/cérvix abierto: presentando pérdidas vulvares fácilmente reconocibles por el propietario. 

 

Paciente apático, hembra de 7 años.

¿Qué causa la piometra?

Existen tres factores principales que causan la piometra:

  • Infecciosos: una contaminación del útero durante el diestro (cuando los niveles de progesterona son elevados).  La bacteria más común es Escheriquia Coli, pero también pueden aparecer otras como Estreptococos, Estafilococos, Proteus, Pseudomonas, Aerobacter
  • Tumorales: los más comúnmente presentados son carcinoma o adenocarcinoma uterinos.
  • Hormonales: por la administración de progestágenos y/o estrógenos sintéticos para impedir la instauración de gestaciones en nuestras mascotas.

¿Qué animales tienen mayor probabilidad de desarrollar piometra?

Esta enfermedad se suele presentar en :

  • En perras mayores de 6 años
  • Hembras que no hayan parido nunca 
  • Animales que se les administra progestágenos para controlar sus ciclos ovulatorios 
  • En aquellos a los que se les ha administrado estradiol para provocar abortos. 

Por otro lado es importante conocer la existencia de las piometras de muñón uterino. Ésta se desarrolla en hembras que han sido esterilizadas con anterioridad , realizando ovariohisterectomía, y en las que permanece una pequeña porción de útero, que también puede infectarse y desarrollar esta patología. 

Por tanto, cualquier hembra, tanto gata como perra, puede sufrir una piometra, aun habiendo sido castrada, y esto es importante conocerlo. 

¿Qué signos tiene una piometra?

Signos clínicos de piometras en perras: Los principales signos dependerán del animal y del tipo de piómetra que presente (abierta o cerrada). No obstante, y como hemos descrito en el apartado anterior, debemos sospechar de una piómetra si estamos ante una hembra no castrada que comienza a presentar pérdidas vulvares (si es de cuello abierto), un abdomen y útero distendidos, fiebre, anorexia, alteraciones de la micción y en la ingesta de agua (poliuria-polidipsia), vómitos, diarrea, postración…

También debemos valorar cuando fue el último estro ya que se suele presentar en torno a los 28-60 días después de haberlo padecido. 

Estos signos no son patognomónicos de la enfermedad, y siempre será necesario realizar pruebas laboratoriales y  de imagen para poder confirmar la enfermedad. No obstante, estos signos pueden ayudar al propietario a identificar esta patología y acudir a un centro veterinario de urgencia. 

Signos clínicos de piometras en gatas: suelen tener una menor incidencia que en perros ya que las gatas que no son cubiertas no suelen ovular.

La duración del periodo con progesterona también es menor que en la perra y, además, toleran mejor las prostaglandinas que las perras. Pero no debemos confiarnos. Para identificarlo deberemos fijarnos en si nuestra gata comienza a presentar pérdida de apetito, estado apático, aumento considerable de ingesta de agua y aumento de la micción, fiebre (>39ºC), supuración vaginal (sanguinolenta, color crema, achocolatada)… 

Cualquier flujo vaginal fuera de su fase de celo nos debe alertar: este es uno de los síntomas más indicativos de la enfermedad (siempre que nos encontremos ante una piometra abierta).

Los casos más graves nos mostrarán signos compatibles con shock séptico, como hipotermia, taquicardia, pulso débil y TRC prolongado.

 

 

¿Cómo se diagnostica la piometra?

Además de los signos clínicos descritos por el propietario y nuestra exploración física general en consulta, usaremos pruebas laboratoriales y de imagen para su diagnóstico. 

  1. Análisis de sangre completo: el 25-50% de las piometras abiertas no tienen alteraciones hematológicas. Sin embargo, es imprescindible realizar esta prueba para conocer el estado general del animal y valorar si el animal está estable como para  enfrentarse a una anestesia y proceso quirúrgico para su tratamiento.

Podemos encontrar:

– Leucocitosis con neutrofilia: al estar ante un proceso infeccioso.

– Anemia normocítica normocrómica.

-Incremento de la velocidad de sedimentación

-Hiperproteinemia por la deshidratación y/o hipergammaglobulinemia por la estimulación antigénica.

– Si presentase insuficiencia renal secundaria, podríamos ver aumentada la creatinina y la urea (azotemia pre-renal por la deshidratación). 

  1. Citología vaginal: en los casos de piómetra de cuello abierto, nos encontraremos numerosos polimorfonucleares (neutrófilos), con formas degeneradas y bacterias. En las de cuello cerrado, la ausencia de pérdidas vulvares y vaginales acompañado de un elevado número de polimorfonucleares es indicativo del proceso. 
  2. Urianálisis:. Aunque seguramente el animal pueda desarrollar a su vez una infección urinaria por el mismo patógeno que ha ocasionado la piometra, no es aconsejable llevar a cabo una citopunción para la extracción de orina por el riesgo que puede conllevar puncionar el útero. La densidad urinaria suele encontrarse en un rango inferior al normal y, no es frecuente que la orina muestre proteínas pero, si existe, se debe considerar como un factor de pronóstico negativo.
  3. Radiografía. En un animal sin patología uterina ni preñez, el útero no se debe ver radiográficamente. En una piómetra, observaremos el útero como una estructura tubular de mayor tamaño que el intestino y con contenido radiodenso.  Sin embargo, la no visualización del útero en la imagen radiográfica no descarta la presencia de una piometra. También hay que tener en cuenta que hasta el día 45 de la gestación no es posible detectar el esqueleto del cachorro, así que será difícil diferenciar entre piómetra y gestación (habrá que valorar los signos presentados del paciente). 
  4. Ecografía: es la prueba diagnóstica por excelencia. Nos permite valorar la extensión del proceso, la cantidad de contenido, así como los órganos anejos. No obstante, como en todas las pruebas, tiene situaciones en las que se puede complicar su diagnóstico, como es el caso de la piómetra enfisematosa, donde la valoración ecográfica puede ser más dificultosa.

 

 

Imagen ecográfica de Piometra. Cortesía del Servicio de Diagnóstico por Imagen

Tratamiento de la piometra

Dependiendo del estado general del paciente (en shock séptico o estable) será necesario estabilizarlo antes de eliminar el foco de sepsis. 

Obviamente el tratamiento definitivo será la eliminación quirúrgica de este foco (ovariohisterectomía, extirpando tanto ovarios como útero). Pero también existe una opción meramente farmacológica, con peores resultados.

Se debe valorar el estado clínico del animal así como las posibles complicaciones postquirúrgicas. 

La urgencia quirúrgica dependerá de diferentes factores como: estado hemodinámico y de tensión del paciente, tamaño e integridad del útero, piómetra abierta o cerrada , incluso patologías concomitantes directas o indirectas a la piómetra.

El tratamiento médico prequirúrgico para estabilizar al paciente en caso de insuficiencia renal:

  1. Tratamiento de la insuficiencia renal aguda: se debe principalmente a una falta de perfusión del riñón consecutiva a la deshidratación. Debemos rehidratar al animal via intravenosa
  2. Apertura del canal cervical en caso de presentar piometra de cuello cerrado, ayudándonos de fármacos. 
  3. Antibioterapia para controlar lo máximo posible la infección. 

 

 

Cirujanos en intervención quirúrgica abdominal

En cuanto a la cirugía, pueden darse también múltiples complicaciones durante el proceso quirúrgico, como la ruptura o perforación de este órgano, ocasionando una peritonitis séptica, hemorragias….

Por tanto, tras la cirugía, el paciente deberá permanecer ingresado durante al menos 48 horas. 

Si no se quisiera o pudiera intervenir quirúrgicamente al animal, se podría tratar médicamente. No obstante, nunca será tan efectiva como la intervención quirúrgica y su pronóstico también será más reservado.  

Se debe saber que el problema no se solucionará de manera permanente y que, un animal que ya ha sufrido una piometra, tiene altas probabilidades de volver a desarrollarla en el futuro. 

Para su tratamiento, se pueden administrar: fármacos que produzcan luteolisis, y antibiótico  de amplio espectro  hasta diez días después de solucionar la infección. 

Será importante hacer un seguimiento ecográfico del animal durante la terapia, así como valorar los signos clínicos. Ante cualquier empeoramiento, sería necesario realizar una cirugía de urgencia. 

Se debe tener en cuenta que, los pacientes intervenidos quirúrgicamente, los parámetros sanguíneos y el estado general del animal se suele normalizar aproximadamente a los siete días, mientras que con el tratamiento médico no se puede asegurar este pronóstico.  

¿Cuál es el pronóstico de la piometra?

Siempre es reservado ya que dependerá de muchos factores: edad del animal, estado general, resultados de las pruebas laboratoriales, desarrollo quirúrgico, tratamiento médico elegido…etc.

Bien es cierto que los animales que optan por el tratamiento quirúrgico suelen tener una mejoría más notoria que los que optan por el médico. 

Se deben hacer controles seriados tras el tratamiento quirúrgico o médico.

Recomendaciones para evitar o detectar una piómetra

Habrá que tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Evitar administrar hormonas para control de los ciclos ovulatorios
  • Evitar administrar abortivos
  • Vigilar celos de la perra
  • Vigilar posibles pseudogestaciones, tumores de mama… suelen ir ligados con la presencia de futuras piometras
  • Vigilar secreción vaginal, poliuria polidipsia (ver más y orinar más), decaimiento del animal, fiebre…

Ante cualquier duda, realizar cirugía (ovariohisterectomía) y así evitar futuros problemas

También sería aconsejable hacer un control ecográfico en perras de edad avanzada sin castrar (aunque no hayan presentado piometras), para valorar patologías que no hayan dado la cara aún pero que se puedan complicar en un futuro, como la hiperplasia endometrial quística, que, como hemos explicado en el primer punto, es el inicio de esta enfermedad y  no suele dar sintomatología clínica muy reseñable hasta que se complica con una piometra, donde el pronóstico es mucho peor.

Ante la duda, se aconseja esterilizar a las hembras que no vayan a usarse con medios reproductivos ya que los casos de tumores de mama, pseudogestaciones o piometras se verán sumamente reducidos, y la calidad de vida del animal será infinitamente mejor. 

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